Si me preguntan cuántos amigos tengo, y respondo honestamente, tendrÃa que decir: en el peor de los casos, ninguno; en el mejor, dos.
Lo que no me queda claro es si nunca tuve amigos o si los fui perdiendo porque no sé cuidarlos, cultivar la amistad.
PodrÃa decir que MartÃn es mi amigo, pero trabaja conmigo, le pago, y si le pagas a una persona es lÃcito sospechar que su amistad no es del todo desinteresada.
PodrÃa decir que Ximena es mi amiga, pero también le pago. Quiero creer que seguirÃa siendo mi amiga si dejase de pagarle, pero es un hecho que los únicos amigos que me han quedado son aquellos a los que les pago.
Es el caso de SofÃa, que fue mi esposa y es la madre de mis hijas y podrÃa pensar que es mi amiga, pero todos los meses debo darle dinero, todo el dinero que ella quiera o necesite, y por consiguiente puedo sospechar que me quiere porque le doy dinero y que tal vez dejarÃa de quererme si dejase de darle dinero.
PodrÃa decir que Enrique es mi amigo, pero es mi abogado y le pago cuando es menester y entonces la amistad se entremezcla con el dinero y no sé si seguirÃa siendo mi amigo si yo dejase de tener dinero y ser su cliente y si él no guardase en su caja fuerte los cheques que le dejo firmados.
Esos son mis mejores amigos, los que me escriben correos todos los dÃas, los que se preocupan por mÃ, y no deberÃa dudar de que son mis amigos, pero es un hecho revelador y en cierto modo inquietante que todos reciben dinero de mÃ, que a todos les pago (y les pago sin mezquindad, les pago generosamente, que es lo que merecen), lo que siembra la duda de que esa amistad, tal vez siendo noble y bien intencionada, se ve estimulada por los pagos que reciben. Si no les pagase, ¿seguirÃan siendo mis amigos? No lo sé.
Después hay un cementerio donde están enterrados decenas de sujetos que en algún momento pensé que eran mis amigos pero que no lo son más, son amigos perdidos, amigos muertos, amigos falsos que nunca fueron amigos de verdad y que el tiempo descubrió como impostores o embusteros. (more…)