UNO
(Barcelona, esperando el tren a Madrid).
He venido a Barcelona por Sant Jordi, el dÃa del libro. Me han llevado a firmar a cinco librerÃas que habÃan montado casetas en las calles. ParecÃa que lloverÃa pero al final no llovió. He firmado libros a numerosos peruanos residentes en España o sobrevivientes en España. Muchos me animaron a lanzarme como candidato.
Buenafuente me ha preguntado si me inscribiré como candidato presidencial.
–Creo que sà –le he dicho–. SerÃa un presidente cojonudo.
Antes me ha preguntado si sigo lastrado por la impotencia sexual.
–Ya no –le he dicho–. El pollo me ha curado. Ahora tengo erecciones, pero siento que mi pene se ha convertido en clÃtoris.
Debe ser verdad entonces lo que dice Evo Morales, porque yo desde niño he comido mucho pollo, nada me gusta más que una pechuga de pollo, comer pollo todos los dÃas y hasta dos veces al dÃa, ensalada césar de pollo o pechuga a la plancha o chicken fingers o empanadas de pollo, y se ve que por comer tanto pollo me he ido afeminando, afectando de suaves modales, amariconando sin darme cuenta, y ahora ya es tarde para cambiar de hábitos, ya me acostumbré al pollo y a la vida amariconada, rosa y altiva, y por mucho que mi madre insista en hacerme comer otras cosas para enderezarme en el camino de la santidad, yo seguiré comiendo pollo hinchado de hormonas femeninas y seguramente por eso me creció tanto la tetilla derecha y tuvieron que extirparme un seno más grande que los de Carla Bruni: por comer tanto pollo, pero la verdad es que no lo supe a tiempo, Evo Morales lo sabÃa y el muy pilluelo se guardó el secreto, de haberlo sabido quizá me habrÃa puesto a masticar hoja de coca en el colegio y ahora serÃa un hombre muy macho, muy tosco y muy corto de entendimiento, digamos como el vicepresidente o el casto caballero que defiende a la nación con el mismo ahÃnco con que defiende que nadie le toque o roce tan siquiera la entrepierna invicta. (more…)