Te vas quedando solo

Posted by Jaime Bayly in Columnas, ... | 05.31.2010 - 20:19

“El artista es responsable solo ante su obra. Si es un buen artista, será completamente despiadado. Tiene un sueño, y ese sueño lo angustia tanto que debe librarse de él. Mientras no se libra no tiene paz. Arroja todo por la borda: el honor, el orgullo, la decencia, la seguridad, la felicidad, todo, con tal de escribir su libro”. (William Faulkner)

Hay verdades que no por ser verdades deberías decir en público.
Cuando las dices en público y expones las verdades que otros querían ocultar, te dicen que eres un loco y un mentiroso y un patán, y que esas verdades, dichas en público, no son ya verdades, son una falsificación de la verdad.

Dicho de otra manera, cuando dices la verdad y solamente la verdad te vas quedando solo y te hacen fama de loco y ya nadie quiere contarte sus verdades ocultas porque saben que eres un peligro, una amenaza latente.
Esto es lo que creo que me ha pasado en Lima, la ciudad en que nací. Esto es lo que creo que me ha pasado desde que me propuse ser un escritor. Esto es lo que creo que me seguirá pasando hasta que muera.

No sé o no me interesa vivir la vida sin escribir. No sé o no me interesa vivir la vida sin escribir las historias que siento verdaderas o que mi imaginación me impone como verdades ásperas, inevitables. No sé o no me interesa vivir la vida sin escribir y decir lo que de verdad está en mi cabeza. No sé o no me interesa vivir la vida sin atreverme a escribir lo que necesito desesperadamente escribir.

Lo que no equivale, desde luego, a que me sienta en posesión de la verdad. Puedo estar equivocado, sospecho que casi siempre lo estoy. Pero lo que da un mínimo sentido a mi vida es la persistencia en ser leal a lo que creo verdadero y en atreverme a escribirlo o decirlo aun si corro el riesgo de que me llamen loco y me dejen solo. (more…)


Detox

Posted by Jaime Bayly in Columnas, Columnas, ... | 05.24.2010 - 10:47

JUEVES, UNO.
Primer día de la desintoxicación. La semana pasada en Miami me dolió el hígado, tuve náuseas y me asusté.
Ayer leí que los psicofármacos son mortales para el hígado. Ya tuve una crisis hepática hace un año. He decidido dejar las pastillas. Si no las dejo, me matarán pronto: es lo que me dicen los médicos.

Lo haré solo, como dejé solo la cocaína. No me gusta la idea de internarme en una clínica y perder mi libertad. No será fácil dejar las drogas, pero no quiero morirme todavía.

Los doctores me dicen que debo reducir las dosis gradualmente. Si dejo todas la drogas bruscamente, me puedo morir.
Hace meses vengo tomando un dormonid, dos stilnox, un klonopin y un remerón para dormir. Esas son las drogas malas, las que debo ir dejando poco a poco. También tomo valeriana, melatonina, htp, passiflora y alcachofa: todas son naturales y se supone que no hacen daño al hígado, así que seguiré tomándolas.

Anoche tomé medio dormonid, un stilnox y no dos, un klonopin (era muy chico para partirlo por la mitad) y la misma dosis de remerón, el antidepresivo nocturno. Se supone que el más dañino y adictivo es el dormonid.

Dormí cuatro horas, desperté a las cinco de la mañana. No podía dormir más. Salí a caminar. Amanecía en Bogotá. Quise escapar de los escoltas, pero Boris, uno de ellos, estaba en la puerta y me acompañó. Caminamos una hora. Hablamos de política. El aire se sentía más limpio. Me sorprendió ver a tanta gente montando en bicicleta.

Al volver al hotel, eran las seis. Me eché en la cama y dormí o dormité. Fueron sueños cortos, tensos, los pies fríos, una insólita erección. La estufa se apagó, el celular hizo un ruido extraño cuando se cortó la luz. Soñé cosas feas, mezquinas, rencorosas, humillantes, como solían ser mis sueños antes de que me hiciera adicto a las pastillas.

Desperté a las diez de la mañana con una erección. Hacía mucho que no despertaba con una erección, las pastillas para dormir creo que anulan las erecciones y borran los sueños que uno recuerda al despertar.
Me levanté y a duras penas podía caminar. Me dolía mucho el pecho a la altura del corazón. Pensé que me daría un infarto. No tuve fuerzas para ir a la clínica. Me eché en la cama y esperé el infarto.

Por suerte el dolor fue pasando y ahora, mediodía, ya me duele menos el pecho. Hice bien en no ir a la clínica. Esta noche tomaré la misma dosis. Mi plan es mantener esta dosis recortada una semana o dos y luego rebajarla de nuevo a la mitad.
No he querido tomar medio prozac, he tomado la dosis habitual. Me da miedo dejarlo. Primero quiero dejar las drogas para dormir. Recuerdo que cuando regresé de la clínica a mi casa después de la operación hepática, llevaba cuatro días sin tomar prozac (me los quitó la enfermera) y me sentía muy triste y lloraba sin razón alguna. El prozac será la última droga que deje, pero puede que no sea capaz de dejarla. (more…)


Memorias de un acróbata

Posted by Jaime Bayly in Columnas, Columnas, ... | 05.17.2010 - 17:18

Cada fin de semana en Lima es una aventura peligrosa y fascinante, como caminar en las alturas sobre una cuerda floja y sin redes que me sostengan si caigo y con un público que observa mis acrobacias circenses tal vez deseando que resbale y me desplome para luego lamentar mi despanzurrado final sobre la pista defecada por monos y elefantes.

Llegar a Lima es entrar a la carpa del circo, trepar por una escalerilla hasta bien arriba, sentir los murmullos, ecos y rumores del público morboso que se deleita con mis tropiezos y peripecias y caminar con sumo cuidado sobre la cuerda floja.

La rutina se repite todas las semanas y, si bien he resbalado algunas veces y he estado a punto de caer, he conseguido preservar el equilibrio y siempre encuentro la manera de llegar al final de la cuerda y creo que algunos espectadores aplauden y otros se retiran decepcionados porque querían verme caer, para eso habían pagado su entrada al circo, para que el acróbata dé un paso en falso y caiga como un saco de papas sobre la pista pisada por tantos payasos, enanos, domadores y tragafuegos.

Me parece que la clave para no caer es tenerse una confianza ciega en uno mismo, una confianza que roza la arrogancia, una confianza impermeable a toda forma de duda o miedo, una confianza en que la cuerda floja es una acera firme y en que el público no existe, no importa, es irrelevante, prescindible, una suma de miradas confundidas a la que nunca hay que mirar, a la que hay que ignorar para no perder la concentración en cada movimiento, en el siguiente paso vacilante.

Me parece sentir cuando camino allá arriba que el público lo que más quiere es verme caer. Sin embargo, cuando terminas tu rutina sin perder la vida, ese mismo público te aplaude y te dice que te quiere y se toma fotos contigo. No deberías creerle. Lo que quiere ese público veleidoso es sentir que te posee, que paga por ver tus piruetas, que sólo existes cuando caminas sobre la cuerda floja y ellos te miran y se sienten dueños de tu vida.

Yo pensé que a estas alturas ya me habría caído, ya estaría muerto y olvidado, pero llevo más de veinticinco años trabajando en un circo y otro y otro más, circos todos de provincias, y soy ya un veterano en el oficio y he recorrido el mundo haciendo mis cabriolas de equilibrista y, aunque podría retirarme y dejar de jugarme la vida bajo la carpa de un circo ambulante, ya me hice adicto al riesgo, ya el cuerpo me pide subir de nuevo, trepar, escalar, sentir el vértigo, oír el eco de los rumores maledicentes, desafiar el peligro y jugarme la puta vida sabiendo que tarde o temprano habré de caer.

No lo hago por dinero, lo hago porque si dejo el circo estoy seguro de que moriré de la pena y el aburrimiento y será la mía una muerte vulgar como sospecho que son las muertes de los que tienen miedo a morir.

No lo hago por dinero, lo hago porque siento que he nacido para cumplir el modesto oficio de acróbata exhibicionista y trémulo caminante que desprecia su vida. (more…)


Caos puro

Posted by Jaime Bayly in Columnas, Columnas, ... | 05.10.2010 - 10:02

La vida es caos, el caos puro, y los que mejor sobreviven son los que se adaptan al caos o los que consiguen divertirse en medio del caos.
Todo ocurre vertiginosamente y casi nada ocurre como uno había previsto y más vale no quejarse ni molestarse ni refunfuñar por la suerte contrariada o las sorpresas ingratas.

Más vale recordar que si estás vivo y no estás enfermo y tienes un buen pasar no tienes derecho a quejarte por el caos ponzoñoso y emputecido que es la vida. Se quejan los que equivocadamente esperan orden y justicia donde sólo manda el caos y donde el azar gobierna caprichosamente.

Tal vez las vidas de los otros no sean tan caóticas como la mía, no lo sé ni me interesa investigarlo. Lo seguro es que mi vida es un caos y un caos del carajo. Lo más probable es que el caos que rige mi vida sea la consecuencia de malas decisiones o pulsiones autodestructivas.

En cualquier caso, me he resignado ya a dejarme zarandear y vapulear por las fuerzas del caos y creo que he aprendido a divertirme con los desórdenes fortuitos que perturban y destruyen mis planes y esperar a que las cosas se enreden, se tuerzan, se emancipen de mi voluntad y ocurran no como uno quisiera que ocurran, sino como les da la jodida gana de ocurrir.

Es el caos cuando me dicen que vienen a matarme y tengo que dormir en un hotel distinto cada semana.
Es el caos cuando compro una camioneta y tengo que venderla con apenas ochocientos kilómetros recorridos porque no es blindada.
Es el caos cuando muere un tío rico y les deja dinero y acciones a todos mis hermanos menos a mí.
Es el caos cuando mi madre insiste en darme un dinero que no quiero recibir, que he prometido en televisión que no recibiré. (more…)


Por qué votaría por Santos

Posted by Jaime Bayly in Columnas, Columnas, ... | 05.03.2010 - 9:47

Cuando me mudé a Bogotá en octubre del año pasado, pensaba que el presidente Uribe no debía aspirar a una segunda reelección y que Juan Manuel Santos había sido un gran ministro de Defensa y merecía ser presidente y que si yo fuera colombiano votaría por él y así lo dije varias veces en la televisión.
Luego Juan Manuel me llamó y me pidió que presentara su libro. Yo quería defender su candidatura, pero no presentar su libro. No quería que Juan Manuel pensara que yo era un incondicional, un propagandista suyo. Ciertas presiones amables me obligaron a presentarle el libro. Aquella noche le dije a Juan Manuel que quizás en un año ambos seríamos presidentes porque pensaba lanzarme como candidato. ¿Adónde te vas a lanzar?, me preguntó y sentí que la suya era una pregunta cáustica, socarrona, como si le estuviera diciendo que estaba pensando lanzarme como clavadista a una piscina sin agua. Al día siguiente no llamó a agradecerme y entonces pensé que si fuera colombiano ya no estaría tan seguro de votar por Juan Manuel.

Luego se celebró el primer debate presidencial y me pareció que Antanas Mockus era más inteligente que Juan Manuel. Siendo Juan Manuel inteligente, la suya es la inteligencia promedio de un político astuto, calculador y ambicioso, pero Mockus me pareció sabio, juicioso, reflexivo y además sentí que es un hombre auténtico, que no posa, que no sonríe si no tiene ganas, que no es falso, que no dice frases clichés ni eslóganes. Aquella noche Mockus me pareció mejor candidato que Juan Manuel y pensé que si fuera colombiano votaría por él. (more…)